Tuesday, December 21, 2004

El Huevo y la Seta

En la historia del autobús os disteis cuenta de como era la gente con quien en aquellos momentos me estaba codeando. ¡Todos eran malos!, unos falsos, con unos aires de superioridad frente a otras culturas, como la nuestra. Para ellos somos unos "pieles morenas" e incluso tienen una palabra para decir eso que ya no recuerdo cual era. ¡Hijos de puta!. Nunca habia sentido como era el racismo. Me senti como cuando los españoles racistas dicen: ¡ahi va el negro!, o ¡ahi va el moro!. ¡Serán cabrones!, si allí habia gente más morena que yo. Era una excusa para sentirse superiores, como todo maldito racista del mundo.

A continuación os contaré la historia del huevo y la seta, es una historia muy light, nada del otro mundo, pero os arrimo a la verdadera personalidad de Heather. Heather era la novia loca de mi compañero de piso. Ella vivia con su novio a sus 18 años y su única obsesión era precisamente eso, su novio. Nada le importaba en el mundo, excepto su infiel novio. Su madre vivia en Florida y su padre un tipo extraño parecido a Mick Jagger con el pelo más negro que el tizón trabajaba allí en el Club de Golf como todo el mundo. Era una chica muy muy hermosa, alta, con el cabello muy largo y rubio, pechos enormes, figura esbelta y llena de curvas, unos preciosos y enormes ojos azules, nariz chata, boca grande, y según palabras textuales de su novio "follaba de puta madre". La locura a la que me refiero en esta chica es muy común en ciertas personas, lo cual nos lleva a indagar que no se trataba de un verdadero transtorno psíquico, pero para mi lo era. Se trataba de la hipocresia, el cinismo, la falsedad, y el odio, todas las caracteristicas que describian a aquella hermosa chica.
La historia comienza cuando un precioso dia de aquel verano decidi irme al campo a dar una vuelta, para ver como eran aquellos parajes. El sol radiaba como pocas veces lo hacia en Inglaterra y un calorcillo recorria mi cuerpo incitandome a salir de mi apestoso y lúgubre Lodge. Como vivia en medio de una carretera al principio tenia que andar por una especie de acera a un lado de la road hasta llegar al campo. En realidad todo era campo, pero al principio estaba vallado, eran o huertos o zonas privadas, así que seguí andando en busca del campo perdido. La carretera era recta y no habia montañas, ¡imaginaos!, andando y andando y todo igual, fincas privadas, carretera, y nada más. Miraba a lo lejos y sólo veia lo mismo. Me di cuenta de que allí todo era privado, hasta el puto campo, ¡joder eran unos cabrones capitalistas!, y lo explotaban todo al más puro estilo inglés. Al fin después de andar bastante, encontré un pequeño trozo de tierra entre dos parcelas. No era de nadie, no se encontraba vallado y se adentraba por el bosque hasta limites que no podia sospechar. Eso me encantaba, aunque el espacio era tan estrecho que alli no cabria ni un coche, y solo se adentraba en forma de tubo. Di unos cuantos pasos y descubri con mucho pesar que seguia siendo más de lo mismo. Estaba vallado, todo era privado, toda la puta Inglaterra es privada, y no se puede mear ni cagar en el campo. Me quede alli un rato para disfrutar frustrado de la vida en la naturaleza si se le podia llamar así, mirando las plantas, los árboles, los pájaros, etc. y resulta que me encontré un huevo. ¡Sí!, allí estaba el huevo, muy muy blanco, más chico que el típico huevo de gallina pero más grande que el típico huevo de pajarillo, y estaba posado en el barro al lado de un árbol, allí solitario, sin nada alrededor, como si estuviese puesto por alguien a propósito. Pensé que se trataba de un huevo de paloma que se habría caido del nido de ese árbol de al lado así que me dije a mi mismo, ¡joder, lo hago frito, y a ver que tal están los huevos de paloma silvestre inlgesa!. Así que me fuí, pero antes de salir del pequeño trozo de tierra con plantas, porque no se le puede llamar de otra manera, me encontré una seta muy bonita en un tocón de un árbol. Parecia un rebozuelo, o mejor aún una seta de cardo, o otro tipo de Pleurotus como el ostreatus, una seta muy apreciada en gastronomía aqui en España. Así que me la llevé. Aclarar que en España me crié en el campo y todos los inviernos recogia setas en mi pueblo, Villaviciosa de Córdoba, y que además soy aficionado a la micología.
Estaba ya en el Lodge cuando iba a preparar setas con huevo de paloma y pensé que era mejor preguntar a Phil, mi compañero de piso, por la inocuidad de la seta. Le pregunté, pero solo saque de él una risa burlona diciendome: ¡No!, ¡no!, ¡no!, la setas son venenosas jajajjaa. Le insistí si conocia esa especie en concreto, y no en las setas en general, pero volvió a decir lo mismo. Recordé entonces una conversación que tuve con él, de las pocas que tuve porque Phil pasaba de todo el puto mundo, su mundo era él y él mismo, sin amor ni amistad. Era sobre Arañas. Decia que las arañas de Inglaterra eran venenosas y que si te picaban podias ir al hospital. Yo incredulo le pedi que me enseñara tales arañas y me las mostró. Eran las típicas arañas estas de tierra parecidas morfologicamente a tarántulas. Le dije que esas arañas también las habia en España y que no hacian nada. Pero claro él llevaba razón porque era inglés. Recordando esto me di cuenta de que no tenia ni puta idea. ¡Que iba a saber de la naturaleza un puto inglés pastillero que trabajaba de sol a sol en la mierda de Club de Golf desde los 16 años y sin haber ido nunca al campo pues allí no existian!...nada. Heather estaba al loro de nuestra conversación, y de repente se entrometió diciendo que estaba loco, pero permitiendo que me comiese aquellos frutos del campo a riesgo de ser peligrosos. Sólo se llevó a su novio de mi lado para que no siguiera dándome consejos diciendome que yo era malo y estaba loco. Esta historia del huevo y la seta se añadió a su cupo de metiras sobre mi estado mental que esta chica se dedicaba a propagar por el Club de Golf y por toda Inglaterra, desde que comenzó en la historia de las cartitas, ¡sabe Dios lo que diria de mi por el huevo y la seta!, sólo recordé lo que montó con las cartitas que escribí y las mentiras que dijo. Pero esa es otra historia que descubre la verdadera maldad de Heather, maldad que afirmaba toda persona que la conocia allí en Mere e incluso por su novio Phil, que además la ponia de pirada.

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