Tuesday, December 21, 2004

Historia del autobús

Verano del 2002, Manchester, Mere una pequeña zona a 30 minutos andando sin bolsas de la compra llenas de leche de Knutsford un típico pueblo inglés, es decir 4 calles, pero mucha zona residencial en pleno corazón de la isla a 40 km de la gran ciudad The Greater Manchester.
Yo vivía en un Lodge con forma de puente y a través de mi casa pasaba una pequeña carretera que nos adentraba en el recinto del Club de Golf donde trabajaba como un negro o como un hispano medio moro que era yo. Mi habitación estaba en lo alto de la carretera y se accedia por una especie de escaleras lúgubres de caracol al estilo trainspotting. Vivía con un chaval inglés muy muy cabrón y con su novia loca, que odiaba a todo el mundo, ya fuera negro, chino, español, o inglés.
Acontecieron aquellos dias muchas historias para no olvidar, pero empezaré por algo suave como por ejemplo La Historia del Autobús. La historia del autobús es una introducción que trata de explicar como era allí la gente, es decir su carácter, y sus intenciones. No es una metáfora, sino que empleo una técnica directa en contarlo. Pasó así: Como vivía en un Lodge aislado en el campo y se tradaba media hora en llegar hasta el pueblo, a veces me preguntaba como poder llegar hasta allí, de que otra manera podría hacerlo. Mi compañero de Lodge y sus amigotes siempre iban en coche o pillaban un taxi, cosa que o yo no tenia o no me podia permitir, pues eran 5 libras. Yo ganaba muy poco y tenia que trabajar unas horas para ganar ese dinero, por lo cual no me era rentable. Harto de cavilar pregunté si habia autobuses a una de las managers, Jane, una gorda impresionante que media casi dos metros, y me dijo que no lo sabia. ¿Cómo no iba a saber eso la puta foca inglesa?, ya empezé a mosquearme. Me dijo, para disimular que lo preguntaria y que ya me lo diria, cosa que nunca cumplió. Volví a preguntar a más gente y me dijeron que no habia autobuses, así que perdi la esperanza. En ciencia cuando todos los experimentos apuntan a la falsedad de una hipótesis quiere decir que esta no es correcta, y eso precisamente es lo que estaba pasando. Todas las pruebas apuntaban a que no habia autobuses. ¡Joder no todo el mundo iba a mentir!. Así que olvidé lo que dijo Jane, la gorda infernal, y me olvidé de mi propósito, así que durante un mes estuve llendo al pueblo tres veces por semana a hacer mis compras. Mi alimentación se basaba en leche y arroz, como si fuese un puto gato chino, así que volvia con un cargamento de bolsas en cada mano. Tardaba en volver una hora, es decir el peso de las bolsas consumia un trabajo biologico que antes empleaba en caminar. Me ralentizaban y perdia mucha energía. Al llegar al Lodge soltaba las bolsas y no podía doblar los brazos. ¡Tanto sufrí!. Pero es que además la pérdida no solo era de energía, sino de tiempo, pues pasé todos mis dias off llendo a comprar, en lugar de irme a descubrir cosas nuevas. ¡Malditos ingleses!, me dije cuando un dia en knutsford descubri que pasaban autobuses todos los dias.

1 Comments:

Blogger daniel said...

Hey just added you to my favorites. This really is a nice site to read. I actually agree with the last comment. Thanks and keep up the great work! golf equipment los angeles

1:03 AM  

Post a Comment

<< Home